¿A qué llamamos discapacidad intelectual?

 

 

  

  La discapacidad intelectual "es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades adaptativas conceptuales, sociales, y prácticas". Es decir, implica una limitación en las habilidades que la persona aprende para funcionar en su vida diaria y que le permiten responder en distintas situaciones y en lugares (contextos) diferentes.[American Association on Intellectual and Developmental Disabilities]

 

  Cuando la inteligencia de una persona y su capacidad para funcionar en la vida cotidiana se hallan por debajo del nivel esperado en personas de edad similar, hablamos de ‘discapacidad intelectual’. Hasta la fecha se han ido sucediendo diversas denominaciones que al ir adquiriendo cierto matiz negativo o incluso discriminatorio, se han venido sustituyendo por otras nuevas. Hoy en día se ha aceptado el uso de la expresión “discapacidad intelectual” en sustitución del término anterior “retraso mental”. Anteriormente también se entendía por discapacidad intelectual la falta de habilidades para funcionar en el día a día y que su origen estaba en el bajo funcionamiento intelectual.

 

  Hoy la concepción es más amplia, entendiendo que la discapacidad intelectual indica la existencia de áreas en las que la persona necesita apoyos. Así, si una persona tiene dificultades para sumar, se le puede prestar el apoyo de una calculadora y así mejorar su funcionamiento. Esta nueva visión hace que la discapacidad intelectual no sea un diagnóstico determinista, sino una puerta para ofrecer los apoyos necesarios y mejorar así la calidad de vida. Entiende que también hay variables externas con las que se puede trabajar, y de esta manera mejorar el funcionamiento de las personas con discapacidad intelectual.

 

  Un buen ejemplo para esto es pensar que las personas con alguna discapacidad física que utilizan sillas de ruedas, al eliminar las escaleras y poner rampas disminuyen su discapacidad y mejoran su funcionamiento. Esto se aplica también a las personas con discapacidad intelectual: si una persona tiene dificultades en el habla y le dotamos de un libro con fotografías para señalar, estamos mejorando sus capacidades de comunicación. 


  La 'discapacidad intelectual' no es una enfermedad, es una condición humana. El desconocimiento, la sobreprotección, el aislamiento y la burla son actitudes que evidentemente debilitan la autoconfianza de las personas con discapacidad mental, limitando sus condiciones para desenvolverse y aprovechar sus habilidades remanentes en función de un desarrollo acorde a su etapa de vida.

 

  Los mitos y prejuicios irán desapareciendo en la medida que las personas, las instituciones y las sociedades aprendan a generar espacios de convivencia en la diversidad, a crear sistemas integrados donde cada individuo pueda funcionar según sus potencialidades y no de acuerdo a normas generales y rígidas.

 

  Retardo o discapacidad mental significa un funcionamiento intelectual general notablemente por debajo del promedio, que existe junto con deficiencias en el comportamiento adaptativo y que se manifiesta durante el período del desarrollo.

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