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¿Qué nos pasa con el cambio de hora?

Dos veces al año, a las dos de la madrugada, en muchos países del hemisferio norte se adelanta o atrasa la hora oficial en sesenta minutos. El motivo no es otro que aprovechar las horas de luz solar y conseguir, de esta manera, un ahorro energético por reducirse la necesidad de iluminación artificial.

 

  El sueño está regulado en el cuerpo humano por los ritmos circadianos, que corresponden a ciclos de funcionamiento que están adaptados a la luz del día y a la noche. Cuando se cambia la hora hay una ligera alteración de estos ritmos, es por esto que algunas personas pueden tener dificultades para dormirse y mucho sueño al despertar. Además de la dificultad para dormir, puede presentarse sensación de cansancio, de aturdimiento, además de falta de concentración y de ganas de hacer nada.

 

  No desesperes. Los efectos del cambio de hora sobre el sueño no suelen durar mucho. Los sistemas que regulan el sueño cambian de persona a persona. Hay quien se siente descansado durmiendo 7 horas, otros necesitan dormir más. Por esta misma razón habrá gente que se sobreponga al cambio de hora al cabo de dos días y otros que lo hagan al cabo de más tiempo.

 

Unos consejillos para sobrellevar el cambio horario:

  1. Hacer ejercicio físico suave, como paseos, al aumentar la concentración de serotonina y de otros neurotransmisores en el cerebro.
  2. Mantener unos buenos hábitos de sueño todo el año, con horarios regulares a la hora de acostarse y levantarse.
  3. Exponerse a una luz brillante (luz solar) durante una o dos horas en los días posteriores al cambio de horario también podría ayudar a sincronizar los ritmos desestabilizados.
  4. Modificar el horario de comidas y evitar la ingesta de cafeína y alcohol.
  5. Adaptarse al cambio horario desde unos días antes: se puede aconsejar que, desde una semana antes, se vayan haciendo pequeños cambios graduales y progresivos de diez minutos cada día en el sentido del próximo cambio de horario.

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