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La gran importancia tu flora intestinal

¿Qué es la flora intestinal?

 

Nuestro organismo está colonizado por varios cientos de especies bacterianas que llegan a contabilizar un número diez veces superior al de las células que constituyen nuestro organismo. La mayor concentración de bacterias en el cuerpo humano se encuentra en el intestino, que alberga miles de millones de ellas, ubicadas fundamentalmente en el colon y que comprende cientos de especies de bacterias. Al conjunto de bacterias que viven en el intestino se le denomina flora intestinal o microbiota intestinal y el buen estado de nuestra salud depende, en gran medida, de que esta flora contenga una cantidad adecuada de colonias bacterianas y guarde un equilibrio entre las especies bacterianas que la conforman.

¿Cuándo se forma la flora intestinal?

En el intestino de los recién nacidos no hay microorganismos. Esto causa entre otras cosas deficiencia de vitamina K que se produce de manera endógena solamente en el intestino gracias a estas bacterias. Por esta razón, es necesaria la aplicación de una dosis inicial de vitamina K en los neonatos. Durante las primeras etapas de la vida se va componiendo un tipo de flora inicial, primeramente a partir de la flora vaginal y gastrointestinal de la madre. Posteriormente, por efecto de la leche materna, se favorece un predominio de bífidobacteriasen los lactantes alimentados así, y flora diversa en los que reciben otros alimentos. Y por último, tras el destete, se produce una flora de transición que cambia hasta la flora del adulto. Por tanto, el ensamblaje de la comunidad microbiana del intestino comienza en el nacimiento y, una vez que se establece de manera completa en el adulto, las características de su composición resisten a la mayoría de perturbaciones.

Cada persona tiene en su estómago más de un kilo de microorganismos de 1.200 especies distintas

¿Para qué sirve la flora intestinal?

- Defender el aparato digestivo de la entrada de bacterias nocivas que puedan causar diversas infecciones y enfermedades.

– Ayudar a digerir algunos alimentos, como la fibra vegetal.

– Contribuir a la producción de la vitamina K al ingerir ciertos alimentos que contienen precursores de dicho nutriente (como las verduras de hoja verde, frutas y semillas). La vitamina K es esencial en el proceso de coagulación.

– Estimular el sistema inmune.

– Formar elementos nutritivos, como algunas vitaminas, que contribuyen a que el organismo funcione correctamente.

– Utilizar la fibra de los alimentos para dar lugar a ácidos grasos de cadena corta, los cuales sirven como fuente de energía y mantienen en buen estado los tejidos del hígado, músculos y colon.

– Ayuda en la absorción de calcio, hierro y magnesio.

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